en memoria a la vida, por sus logros y sus fracasos, por hacerla así, cada detalle y error, perfección que la hizo así y la que me ha llevado hasta hoy en día a dar pasos aquí, ante todo gracias.
rey.


Capitulo I

lunes, 7 de diciembre de 2015

la vendedora de estrellas.

7-12-2015


Un hombre navegante por el océano en la búsqueda de nuevas tierras para explorar. El tenía triste pasado y era muy solitario.
de repente, en medio de la oscuridad de la noche, se desencadena una tormenta como nunca había visto ojo humano; era tan feroz que hacía tambalear al barco de lado a lado. las olas se hacían cada vez más altas, el agua anegaba todo pasaron minutos, horas... hasta que el barco no aguantó más y se hundió el hombre de mar logró alcanzar un flotador y quedó a la deriva al principio luchó a brazo partido por llegar a algún lado, nadó hasta el amanecer pero el cansancio lo venció y se quedó dormido abrazado al flotador la marea, quien lo cobijó en su regazo, lo condujo hacia una playa desierta.
el náufrago, al despertar sorprendido, se dio cuenta de que estaba en una isla hermosa se levantó aturdido y comenzó a recorrerla a ver que encontraba para guarecerse y alimentarse.
al llegar la noche, ante esa infinita soledad se recostó sobre la arena de nácar y pudo contemplar el cielo estrellado que lo cubría se detuvo a mirar y se dio cuenta de una estrella en particular, a la que iluminaba un brillo muy especial y el navegante se sintió acompañado
noche a noche el varón hablaba con su estrella favorita no le pedía regresar a la civilización sino que le rescatara de su tristeza interior
Estrella de la luz, ayúdame a sentir alegría !Si al menos pudiera esbozar una sonrisa!
transcurrieron los días, las semanas, los meses y el marino se percató de que esa noche su estrella brillaba con más intensidad, una luz que estallaba en millones de moléculas que le llegaban a los ojos. de repente, el navegante escuchó un sonido proveniente del mar, como burbujas saliendo a la superficie creyó ver a una bella señora que vestía una traje de caracoles y piedras. Escuchó:
Soy la vendedora de estrellas. te he visto conversando con una de mis riquezas y te la voy a vender
¿ cómo? no tengo con qué pagarte. - Respondió, todavía atónito por la irrupción de la dama.
- no aceptaría ningún tesoro, ni bien material como pago. sólo la obtendrás cuando demuestres el mayor acto de amor.
el navegante le pregunto:
¿ Cuál es el mayor acto de amor ?
es sólo tú lo sabrás, si buscas dentro de ti la respuesta. - Reveló la bella dama sumergiéndose
el hombre se quedó despierto pensando y buscando la respuesta. el tiempo continuo su rumbo y el navegante cada día se dirigía al mar buscando claves que le proporcionaran un mensaje: meditaba y pensaba mientras tanto pescaba a pocos metros de la orilla para alimentarse.

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