en memoria a la vida, por sus logros y sus fracasos, por hacerla así, cada detalle y error, perfección que la hizo así y la que me ha llevado hasta hoy en día a dar pasos aquí, ante todo gracias.
rey.


Capitulo I

viernes, 29 de enero de 2016

15 de mayo



  La gente humilde del lugar ya me conocer y me quiere, sobre todo los niños. Al principio, cuando me acercaba a ellos para preguntarles amistosamente sobre esto o lo otro creían que quería burlarme de ellos y me rechazaban groseramente. Yo no me enojaba por eso: solamente sentía lo que ya he sentido muchas veces del modo más vivo: la gente de cierta posición siempre se mantiene en frió distanciamientos respecto a la gente vulgar, como si creyeran perder con el acercamiento: y además, hay frívolos y malos bromistas que parecen rebajarse para hacer más sensible su altanería a la pobre gente.
 sé muy bien que no somos iguales ni podemos serlo, pero considero que quien cree necesario distanciarse de la llamada plebe para mantener el respeto, es tan censurable como un cobarde que se oculta del enemigo porque teme sucumbir ante él.
  Hace poco fui a la fuente y encontré una joven muchacha de servicio, que había puesto su cántaro en el último escalón y miraba alrededor a ver si alguna compañera lo quería ayudar a ponérselo en la cabeza
yo bajé y la miré:
- quiere que la ayude, joven ? - dije.
ella enrojeció cada vez más.
- ¡Oh, no, señor ! - dijo-. no faltaba más
levantó el cántaro y yo la ayudé. me dio las gracias y subió

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